lunes, 26 de noviembre de 2012

Rodrigo Sopeña, director y guionista



Rodrigo Sopeña es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra. Ha sido guionista de formatos televisivos como El Club de la Comedia, Cruz y Raya, El Hormiguero o Latrelevisión, entre otros. Aparte del guión, también se ha encargado de la dirección de La hora de José Mota, José Mota presenta, Me resbala, Un, dos, Chef o Nada x aquí. Ha ejercido el oficio de guionista en obras teatrales y para cine, aparte de cortos, y ha escrito y dirigido el largometraje La habitación de Fermat junto a Luis Piedrahita.  

MARÍA VILLAVERDE: ¿Por qué Comunicación Audiovisual?
RODRIGO SOPEÑA: Yo tenía claro que quería ser guionista. Comunicación Audiovisual era lo más parecido que había. Lo que tenía más relación.

M.V. ¿Y por qué en la Universidad de Navarra?
R.S. Porque era la opción más barata. Yo soy de Gijón. Las opciones más cercanas estaban a 500 kilómetros: Madrid (Complutense) o Pamplona. Y aunque Pamplona fuese privada, el plan era de cuatro años (en Madrid, cinco). Las matemáticas elementales demostraron en su día que vivir 5 años en Madrid yendo a una universidad gratuita era más caro que vivir cuatro años en Pamplona asistiendo a una privada. (Al año siguiente, Madrid pasó a plan de 4 años y se descabaló el  cálculo).

M.V. ¿Cuál es el primer recuerdo que tiene de sus años de carrera?
R.S. Estaban construyendo el edificio de FCOM. Un amigo muy cinéfilo –de Humanidades- y yo estábamos fascinados con el edificio y planteamos al Depto. Audiovisual hacer un corto en él. Para nuestra sorpresa, nos dejaron cámaras, salas de montaje, micros, focos, tuvimos profesores que nos asesoraron y ayudaron, incluso como actores (Jorge Latorre), hasta nos dieron una subvención del Servicio de Actividades Culturales de la Universidad. Conclusión: si rodamos un corto en la Universidad estando en primero (y uno era de Humanidades), todo era posible.

M.V. ¿Y la situación más “tierra trágame” que recuerde?
R.S. Luis Piedrahita (FCOM 99), otros alumnos y yo hicimos un viaje de estudios a Londres, con los profesores Álex Pardo y Efrén Cuevas. Nos escapamos una tarde y salimos toda la noche por discotecas de Londres. A la mañana siguiente, Álex nos pilló y fue “tierra, trágame” relativamente, porque al reñirnos le entraba la risa.



“Mi consejo es que nunca se trabaje gratis. Si tú no valoras tu propio trabajo, es que no debe de valer mucho”




M.V. ¿Cambiaría algo de los años de carrera? 
R.S. Sí. Estuve dos años en un colegio mayor de cuyo nombre no quiero acordarme. Lo ideal habría sido uno.

M.V. ¿Cómo definiría a la Universidad de Navarra en una frase?
R.S. Para mí lo que más define esta universidad es su capacidad para respetar a los que piensan distinto a ellos. Y lo digo porque no hay nadie que piense más distinto que yo.

M.V. ¿Piensa entonces que lo que estudió en la universidad era lo más  adecuado para desarrollar  su  profesión?
R.S. Mi profesión la ejerce gente que no ha estudiado nada, o que ha hecho Derecho, Arquitectura o Ingeniería aeronáutica… (casos reales). Así que lo mío por lo menos se da un aire.

M.V. Entonces, sus expectativas profesionales han sido colmadas.
R.S. Mis expectativas profesionales son un proceso, no una meta. El proceso consiste en que me paguen cada vez más por trabajar cada vez menos. Estoy en ello.

M.V. ¿Cree que su profesión encaja o distorsiona las exigencias demandadas por la sociedad actual y futura?
R.S. O bien no entiendo la pregunta, o bien no conozco las exigencias demandadas por la sociedad futura, si es que se pueden conocer.

M.V. ¿Qué considera importante para la profesión?
R.S. Tampoco lo entiendo.

M.V. ¿Cómo le gustaría que le recordaran sus amigos y familiares más allegados?
R.S. Pues nunca lo había pensado, pero ahora que lo pienso… la verdad es que me da igual.

M.V. ¿Qué es “comunicar”?
R.S. Poner una información en común. Y de paso, si es de la forma más clara y divulgativa posible, mejor.


“Todos nacemos un poco guionistas, porque al fin y al cabo a todos nos gusta contar historias”



M.V. ¿Qué consejo de “padre” le daría a un alumno actual o futuro;  o lo que considere oportuno?
R.S. Que nunca diga “yo trabajaría gratis”. Si tú no valoras tu propio trabajo es que no debe de valer mucho.

M.V. ¿Qué considera importante para que los alumnos afronten los estudios de comunicación?
R.S. Que no se obsesionen por trabajar cuanto antes. Mi consejo es que, siendo responsable, aproveches para estudiar todo lo que puedas a costa de tus padres. Al fin y al cabo, tú no pediste nacer.

M.V. ¿Qué es aquello por lo que se sintió más orgulloso como estudiante?
R.S. Tuve una asignatura ridícula, se titulaba “Seminario de tolerancia y valores”. Era como para ir al Edificio Central y pedir la hoja de reclamaciones. El profesor nos pidió una valoración de la asignatura, y lo hizo antes del examen para que las evaluaciones fuesen positivas. Yo aproveché para decirle cuatro verdades… y me sentí un héroe.

M.V. Si le digo que “Yo también quiero ser como usted”, ¿qué me diría?
R.S. Que yo querría tener su edad.

M.V. ¿Por dónde se empieza a escribir un guion?
R.S. Cualquier cosa puede ser la chispa para empezar, pero yo diría que no se debe empezar hasta que no tengas un final.

M.V. De todos los trabajos que ha realizado, ¿con cuál se ha identificado más?
R.S. He tenido mucha suerte, porque he podido tratar mis temas favoritos: el sketch de humor (La hora de José Mota), la magia (Nada x aquí) y el misterio al estilo Agatha Christie (La habitación de Fermat).

M.V. La comunicación, ¿es una defensa contra el “autismo” social?
R.S. No sé qué es el autismo social.

M.V. ¿Tiene ilusión por alguna historia que le gustaría escribir?
R.S. Sí. Tengo un guión a medias. Es una “peli de juicios”.

M.V. ¿Qué contestaría si le hago la típica pregunta de si “un guionista nace o se hace”?
R.S. Todos nacemos un poco guionistas, porque al fin y al cabo a todos nos gusta contar historias.