lunes, 19 de noviembre de 2012

Natxo López, guionista



Natxo López Muro es licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra. Entre las diversas funciones que ha explorado dentro de la industria audiovisual (productor, directos, editor…) destaca su oficio de guionista de series como Allí abajo, Con el culo al aire,  Ciega a citas, 7 vidas, Hispania o Gran Reserva, entre otras. 


MARÍA VILLAVERDE: ¿Por qué escogió esta carrera?

NATXO LÓPEZ: En realidad mi primera elección fue Ingeniería de Telecomunicaciones, carrera muy demandada en aquella época. Por suerte a los tres meses decidí dejarla, no tanto porque fuera difícil –que lo era, y mucho- sino porque comprendí que no me motivaba lo suficiente como para afrontarla con éxito. Decidí esperar un año y estudiar Comunicación Audiovisual. Lo que me atraía realmente era el cine y estaba convencido de que era mejor arriesgarse afrontando una carrera con salidas profesionales menos claras, pero para la que iba a tener una motivación mucho más fuerte.


M.V. ¿Y por qué en la Universidad de Navarra?

N.L. Básicamente porque soy navarro, y suponía tener clases a diez minutos de mi casa, todo un lujo. También podría haber optado por estudiar en otra ciudad, pero el esfuerzo económico habría sido el mismo. Esto, sumado a la buena fama que tenía la Facultad de Información de la Universidad de Navarra hizo fácil la elección.

M.V. ¿El primer recuerdo que le viene a la memoria de sus años de carrera?

N.L. Tengo un recuerdo muy claro de haberme conectado por primera vez a Internet en el nuevo edificio de Ciencias de la Información. Abrirme una cuenta de correo (de la facultad), entrar en una página, hacer mi primera búsqueda… Todavía no sabíamos muy bien en qué consistía eso de la World Wide Web y en qué se iba a convertir, pero desde luego intuíamos que iba a formar parte de nuestras vidas. 


M.V. ¿Y qué recuerda como la situación más “tierra trágame”?

N.L. No recuerdo muchas, la verdad. Durante el rodaje del corto del último año utilizamos una máquina de humo para simular una cámara de gas. El humo activó las alarmas anti incendios y nos cayó una bronca del bedel. Pero no pasó de ser una anécdota.


“Considero importante que un guionista profesional tenga una actitud ética ante su trabajo; uno decide ser escritor para poder comprender el mundo”




M.V. ¿Cambiaría  “algo” de esos años?


 
N.L. Quizá me hubiera gustado tener más relación con determinados estudiantes que no eran de mi “entorno”. Al ser de Pamplona y tener ya mis amistades y mi vida organizada (compaginé la universidad con un trabajo de acomodador en los cines Golem), quizá me perdí parte de esa experiencia de encontrarte a un montón de gente nueva llegada de todos los rincones de España.


M.V. ¿Cómo definiría la Universidad de Navarra en una frase?

N.L. Una institución que te ofrece la oportunidad de estimular tus ganas de aprender y mejorar.

M.V. ¿Piensa que lo que estudió en la universidad era lo más  adecuado para desarrollar  su  profesión?

N.L. Creo que no era la única opción, pero sí la más adecuada en ese momento, teniendo en cuenta que ya intuía cuáles eran mis aspiraciones profesionales (relacionadas con el mundo audiovisual), pero aún no estaba seguro de hacia dónde dirigirlas. No tenía claro si quería ser guionista, director, trabajar en radio, como publicista… La carrera me ayudó a elegir, probarme y descartar opciones.


M.V. Entonces cree que sus expectativas profesionales han sido colmadas.

N.L. Sí, aunque como buen guionista siempre estaré insatisfecho, quejándome y con ganas de mucho más.


M.V. ¿Cree que su profesión encaja o distorsiona las exigencias demandadas por la sociedad actual y futura?

N.L. Creo que eso no depende tanto de la profesión de guionista, sino de cómo se ejerza. Pero sí que creo que la demanda de contenidos va a ser creciente a lo largo de las próximas décadas, y eso puede ser una buena oportunidad para los escritores audiovisuales.


M.V. Dígame qué considera importante para la profesión de guionista.

N.L. Considero importante que un guionista profesional tenga una actitud ética ante su trabajo; uno no decide ser escritor para ganar dinero (o no solamente), sino para ser capaz de comprender el mundo, asimilarlo, hacerse preguntas y tratar de hacer nuestro entorno un poco mejor, aunque sea con algo tan aparentemente liviano como el entretenimiento. Puede parecer una actitud algo idealista, pero creo que es necesaria para no caer en un cinismo que a veces nos impone el mercantilismo imperante.


M.V. ¿Cómo quisiera que le recordaran sus amigos y familiares más allegados?

N.L. Con muchas risas.


M.V. ¿Qué es “comunicar”?

N.L. Para mí es sinónimo de narrar, de conocer, de establecer vínculos, concordar, transmitir la verdad y, por ende, conjurar la mentira.



“Un guionista se hace. Lo que pasa es que empieza a hacerse desde el primerísimo momento de su existencia”




M.V. ¿Hay algún consejo de “padre” que le diera a un alumno de comunicación, actual o futuro?

N.L. Pon corazón y ganas en todo lo que haces, pero utiliza la cabeza cuando lo estás haciendo. Sé autocrítico y no esperes saberlo todo inmediatamente, es un proceso largo, date tiempo y disfruta del camino paso a paso. ¿He sido suficientemente paternalista?


M.V. ¿Qué considera importante para que los alumnos afronten los estudios?

N.L. Quizá es importante hablar del fracaso, que está muy depreciado en nuestro entorno, algo que no sucede en otras culturas como la oriental, por ejemplo. El fracaso es necesario para aprender y desarrollarse como profesional (y como persona). La mejor forma de aprender es probar y errar. La teoría es imprescindible, pero sólo poniéndola en práctica uno se hace consciente de su importancia y sus debilidades. Hay que mancharse la manos y enfrentarse a tareas que nos supongan un reto profesional. Si se fracasa, se habrá aprendido algo nuevo, seguramente mucho más valioso que las enseñanzas que obtengamos de los éxitos (que tienden a hacernos creer que somos infalibles e inteligentísimos, y hacen que bajemos nuestras defensas y nuestras ganas de aprender). Por eso no hay que tener miedo a arriesgarse y a equivocarse.


M.V. Entonces dígame algo por lo que se sintió orgulloso como estudiante.

N.L. Me sentí orgulloso de dirigir un cortometraje en el que un grupo de compañeros echaron el resto y lograron que entre todos obtuviéramos un resultado muy notable. Y además lo hicimos con buen rollo, divirtiéndonos y colaborando en equipo.


M.V. ¿Si digo que “Yo también quiero ser como usted”?

N.L. HÁZTELO MIRAR.


M.V. ¿Por dónde se empieza a hacer un guion?

N.L. Lo primero es una idea muy sencilla. Puede ser un personaje, un conflicto, un ambiente… algo a partir de lo cual empezar a construir un universo o una historia.


M.V. ¿Alguna vez ha tenido miedo a la crítica cuando ha realizado un proyecto?

Siempre. Pero nunca le hago caso al miedo, es el peor consejero. Hay que ser prudente. Hay que ser reflexivo. Pero nunca miedoso, nada interesante puede surgir de una escritura timorata.



“El fracaso es necesario para aprender y desarrollarse como profesional (y como persona)”




M.V. ¿De todos los trabajos que ha realizado, con cuál se ha identificado más?

N.L. Seguramente con algunos guiones más personales que no fueron rodados. En cuanto a guiones que hayan sido producidos y emitidos, quizá algunos capítulos concretos (pocos) de “Hispania” y de “7 Vidas”, en los que tuve un poco más libertad y tino de lo habitual.


M.V. ¿Tiene ilusión por alguna historia que le gustaría escribir?

N.L. Sí, muchas. Todos los días uno piensa en posibles historias, es un chip que te instalas y que crece inexorable conforme más años dedicas al oficio. Me gustaría hacer ficción  política, que está muy vetada en nuestro país. Me gustaría hablar de la crisis que padecemos y de las causas que nos han llevado a ella. Me gustaría contar ciertas historias de mi juventud. Y hacer comedias con temas muy respetables y mortificar un poco a ciertos poderes que se toman demasiado en serio.


M.V. ¿Qué contestaría si le hago la típica pregunta de si ‘un guionista nace o se hace’?

N.L. Yo diría que un guionista se hace. Lo que pasa es que empieza a hacerse desde el primerísimo momento de su existencia.